Desde el fondo de mí,
empequeñecida,
una niña alegre, como yo, respira.
Por la sangre que lleva en sus venas,
se unieron dos vidas un día.
Por esos ojos, hijos de tus ojos,
tendrías que besar la boca mía...
... por sus ojos, redonditos como luna,
veré caer lágrimas un día.
R. Aguilar
Dedicado a Consuelo y Sofía
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