noviembre 27, 2010

LÁGRIMAS DE FLOR

A Irene, mi madre (Noviembre, 2004)

Perdida en la floresta,
que por nueve meses habité,
escuchaba a mi madre que decía:
“pequeña rosa, ya vas a nacer”.

Y fue un día de octubre,
en que mis pies se hicieron pies,
mis ojos, ojos,
y pequeña rosa dejé de ser.
Caminaba libre como el viento
y del viento me agarré,
para vivir, sufrir, sentir y soñar
una vida de cosas reales,
con personas reales,
y en lugares reales.

Ahora, sentada frente a un espejo,
en un abrir y cerrar de ojos,
abro uno para ver el mundo,
cierro el otro para ver hacia mí.
Dicen que parezco otra,
dicen que he cambiado.
No se si mis ojos o mis manos...
Pero aún sigo siendo la misma,
deseando aquél vientre lejano.

R. Aguilar

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Un poco de música