febrero 15, 2011

EL LOCO DEL PUERTO

Al loco lo tienen olvidado en las calles, sentado en la acera en un callejón sucio y mal oliente, debajo de pasarelas abandonadas, en las entradas de los ascensores de los cerros del puerto,   cubierto de frasadas roñosas, acompañado de perros fuera de los hospitales de urgencia. Nadie se interesa por él nunca. No es más que una escoria de la sociedad. Hay veces que lo oyen hablar solo, a gritos... y es que ese susurro en su mente se transforma en una multitud, por eso eleva su voz, superando esta manga de hijos de puta que se creen que por tener autos, una casa linda y buen vestir son dueños de todo. Las miradas de los transeúntes compadeciéndose de él le provocan repudio. Se tira a los golpes cuando algo no le gusta y escupe a los autos. No quiere ayuda de nadie. Le gusta aislarse y arrojar piedras al río cuando se siente feliz, aunque no lo hace con frecuencia.




R. Aguilar

2 comentarios:

Un poco de música